. En Semana Santa de 2006 tuve unas fantásticas vacaciones en la ciudad eterna, Roma. No fui en vespa, ni era una princesa, pero me sentía como Audrey Hepburn, gracias a mi galante acompañante, que sí se parecía a Gregory Peck.
Escuché el rugir de los leones en el Coliseo, introduje la mano en la Bocca della Veritá y...no pasó nada porque todo era un cuento chino para acobardar a los mentirosos.
Asistimos a una misa especial del Papa sin pase porque a una feligresa española le dimos pena y nos los regaló. El "picolo" Papa, según comentaban sus admiradores, apareció después de una legión de cardenales y dijo la misa en italiano y en latín. A pesar de no ser una ferviente creyente, Benedicto XVI, realizó una misa espectacular por todo el montaje que había a su alrededor y por las celestiales voces del coro.
Vovería ahora mismo a Roma sino fuese porque mi sueldo no se puede alargar más. De todas formas, estoy segura que volveré, porque el último día dos brillantes monedas cayeron a la luminosa Fontana di Trevi.
El artículo sobre Roma me ha parecido interesante. Contiene información clara y precisa.
Un saludo